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EVALUACIÓN CIENTÍFICA Y DE RIESGOS

La ciencia juega un papel crucial para evaluar la seguridad de las sustancias y entender los riesgos posibles para la salud de las personas y el medio ambiente resultantes de la exposición. El bisfenol A (BPA) es una de las sustancias químicas que más se estudian en el mundo.

A lo largo de los años se han realizado numerosos estudios con fines normativos y de laboratorio para comprender mejor el impacto de la exposición y los posibles efectos del BPA sobre la salud.

Para que la comunidad científica pueda orientar de forma responsable las percepciones del público, los medios y los organismos normativos, sus evaluaciones tienen que responder a tres elementos:

  • Diseño del estudio
  • Prácticas de calidad del laboratorio
  • Transparencia de los datos y estadística fiable

Estos parámetros garantizan que otros laboratorios y científicos puedan reproducir los estudios fácilmente, y que las conclusiones de todos sean coherentes.

Si bien con los años se han publicado miles de estudios sobre el BPA, no todos cumplen los criterios anteriores. Esta lista compilada por el American Chemistry Council, aunque no pretende ser exhaustiva, incluye un resumen de los principales estudios que pueden considerarse como relevantes por su alcance, conclusiones o por el interés público que han generado.

Los principales temas cubiertos por la mayoría de estudios que analizan la exposición del BPA incluyen: teoría de dosis baja, migración y disrupción endocrina.

Dosis Baja

En los últimos años, algunos científicos han avanzado una hipótesis que sugiere que la exposición a dosis muy bajas de algunas sustancias podría causar efectos adversos sobre la salud de las personas, y en cambio, con dosis más altas de la misma sustancia, no se observarían dichos efectos.

Los científicos llaman a este fenómeno respuesta de dosis no monotónica (non-monotonic dose-response, NMDR), es decir, la respuesta no siempre aumenta/disminuye conforme la dosis aumenta/disminuye.

En pruebas de toxicidad en animales, una “respuesta de dosis monotónica” muestra un aumento coherente en efectos (adversos) conjuntamente con la variación de dosis. La inclinación de una curva “respuesta de dosis no monotónica ” (NMDR), no obstante, cambia la dirección con el intervalo de dosis estudiado, con el resultado, por ejemplo, de curvas con forma de U o de U invertida. Los efectos de dosis bajas son respuestas no monotónicas que ocurren en dosis más bajas que las utilizadas en los estudios reglamentarios de toxicidad.

Esta “hipótesis de la dosis baja” se ha probado con el bisfenol A (BPA) con una serie de estudios exhaustivos. Estos estudios partieron de organismos gubernamentales, laboratorios independientes y del sector, usando métodos de prueba aceptados y rigurosas directrices de buenas prácticas de laboratorio(Good Laboratory Practice, GLP).

La relevancia de las pruebas científicas constatadas con estudios completos multigeneracionales usando los protocolos de calidad y las medidas aceptadas, claramente respaldan la seguridad de la exposición en aplicaciones con contenido en BPA. Confirman que no hay fundamento para temer la exposición a bajas dosis de BPA para la salud de las personas. En relación a los estudios que demostraron conclusiones contrarias, los datos experimentales solían contener errores. Las conclusiones a menudo se basan en posibles errores estadísticos en lugar de en un fenómeno biológico real.

Migración

Más del 99 % del total de BPA producido en todo el mundo se convierte en polímeros, principalmente resinas epoxi y policarbonato.

Al igual que con cualquier proceso químico, puede haber trazas inevitables de BPA (el llamado BPA libre o residual) en el polímero final. Sin embargo, la cantidad de BPA libre en el polímero no tiene un papel clave en la migración del BPA. Esto se debe a que. en muchos casos. el mecanismo dominante responsable de la liberación de BPA de la superficie del polímero al líquido acuoso de contacto es la hidrólisis, no la cantidad de monómero BPA libre.

Varios estudios de alta calidad sobre migración en BPA, que incluyeron situaciones de uso diario como calentamiento, uso en el microondas, lavado en lavavajillas, enjuagado o esterilización, han demostrado repetidamente que la migración del BPA en policarbonato es muy baja y está muy por debajo de los niveles de seguridad marcados por las autoridades. No supone un riesgo de salud para el consumidor en condiciones normales de manipulación y uso de los productos.

De hecho, los estudios científicos han demostrado que trazas de BPA que podrían entrar en el cuerpo humano se metabolizan rápidamente en una forma inactiva, con independencia de la edad de la persona. Estas pequeñas trazas de BPA conjugado se excretan del cuerpo en el plazo de un día con ningún efecto sobre la salud.

Disrupción endocrina

Algunas sustancias naturales, llamadas “fitoestrógenos”, y otras de elaboración artificial, sustancias “endocrinas activas”, pueden tener propiedades que simulan las propiedades de las hormonas.

Como muchas sustancias naturales y productos alimenticios cotidianos, el BPA muestra una actividad estrogénica muy débil, pero solo a niveles extremadamente altos, a los que las personas nunca se pueden ver expuestas, en una perspectiva realista. Esta actividad mensurable similar a la del estrógeno es muy inferior a la de los fitoestrógenos naturales contenidos en alimentos diarios como soja, café o zanahorias.

Para el BPA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety Authority, EFSA) realizó una completa evaluación científica de la relevancia de las pruebas en 2015. La EFSA revisó todos los estudios científicos disponibles sobre el BPA, incluida la documentación sobre los posibles efectos del BPA a nivel endocrino. El panel de expertos de la EFSA concluyó que “basándose en los criterios de la OMS, no se puede concluir que el BPA presente disrupción endocrina”.

Para excluir los criterios de identificación de disrupción endocrina, la Comisión Europea no encontró ninguna prueba concluyente sobre los efectos de disrupción endocrina del BPA para la salud de las personas. En cada una de las opciones investigadas según los criterios de la OMS, el BPA no se identifica como disruptor endocrino para la salud de las personas.

Se continúan publicando reportajes alarmistas sobre la necesidad de evitar el policarbonato o las resinas epoxi por miedo a efectos adversos para la salud debidos al BPA. Sin embargo, ninguna de esas afirmaciones sobre efectos adversos ha sido probada como relevante para la salud humana.

El peso de las pruebas científicas en relación con el BPA es claro: Los consumidores solo  estan expuestos a niveles muy bajos de BPA y no hay ningún riesgo para los seres humanos, la fauna ni el medio ambiente que proceda de materiales a base de BPA utilizados en sus aplicaciones previstas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define una disrupción endocrina como una “sustancia o mezcla que altera la función o funciones del sistema endocrino y causa por lo tanto efectos adversos para la salud en un organismo intacto, o su descendencia o (sub)poblaciones”.